Oklahoma City aplaca a los Pacers y empata 1-1 las Finales de la NBA

Con otro recital del 'MVP' Shai Gilgeous-Alexander, los Oklahoma City Thunder derrotaron 123-107 anoche a los Indiana Pacers y empataron 1-1 las Finales de la NBA.

Tras su cruel derrota en el primer asalto, los Thunder se ratificaron como favoritos al título con este inapelable triunfo antes de que la eliminatoria se traslade el miércoles a Indianápolis.

El canadiense Gilgeous-Alexander fue esta vez el claro vencedor del duelo estelar de bases con Tyrese Haliburton al terminar con 34 puntos (11 de 21 en tiros de campo), 5 rebotes, 8 asistencias y 4 robos.

Flamante Jugador Más Valioso (MVP) de la temporada, Gilgeous-Alexander mantiene su excelso nivel en estas Finales con unas estadísticas inéditas para un jugador debutante.

El base ha anotado un total de 72 puntos, una cifra que ningún jugador había logrado en los dos primeros partidos de su carrera en unas Finales. La mejor marca pertenecía hasta ahora a Allen Iverson, con 71 tantos.

"Estoy siendo yo mismo. No creo que esté intentando reinventar la rueda o tener una mentalidad distinta, sino jugar de la forma correcta y creo que estoy haciendo un buen trabajo hasta ahora", explicó 'SGA', máximo anotador de la fase regular con un promedio de 32,7 puntos.

Del otro lado Haliburton, el héroe de la victoria inicial de Indiana con una canasta en el último segundo, vivió una noche gris en medio del bullicio del Paycom Center de Oklahoma City.

El base se marchó al descanso con apenas 3 puntos en su casillero y después maquilló su cuenta hasta un total de 17 tantos y 6 asistencias, pero cometiendo también 5 pérdidas de balón.

"Tengo que resolver cómo jugar mejor en el inicio de los partidos", reconoció Haliburton. "Queríamos jugar mejor hoy pero estamos empatados y ahora vamos a jugar frente a nuestros aficionados, que son increíbles".

El camerunés Pascal Siakam, la otra figura de Indiana, se quedó en 15 tantos y el pívot Myles Turner en 16 en un duelo en el que Oklahoma City resguardó su pintura como una fortaleza.

"Tenemos que encontrar la manera de meter la pelota ahí dentro", señaló a modo de autocrítica el entrenador de los Pacers, Rick Carlisle. "Tuvimos otra primera mitad mala. Mejoramos un poco en la segunda pero no puedes ser un equipo reactivo y esperar tener éxito o regularidad".

- Sacudirse la presión -

Los Thunder saltaron a la cancha con toda la presión por evitar irse de casa con un 2-0 en contra en esta serie al mejor de siete partidos.

Sus 18.200 aficionados hicieron su parte al crear otra olla a presión para los visitantes.

Aún así, Indiana no se dejó intimidar en el arranque del partido. Los pupilos del experimentado Carlisle han despachado en estos playoffs a candidatos como los Cavaliers y los Knicks gracias a una fe inquebrantable en sus posibilidades y remontadas imposibles.

Incluso ante los temibles Thunder, gran dominador de la fase regular, Indiana se recuperó el jueves de una desventaja de 15 puntos a nueve minutos del final.

Por ello Oklahoma City era consciente de que necesitaba mantenerse en distancias superiores. El primer despegue llegó al final del primer cuarto, con una racha de 9-0 liderada por Chet Holmgren (15 puntos).

El pívot se mostró muy agresivo en ataque en el arranque del duelo y después cedió el testigo a los suplentes Alex Caruso y Andrew Wiggins, que acribillaron a Indiana con 20 y 17 puntos, respectivamente, y nueve triples combinados.

- Apagón de Haliburton -

Ante el arsenal de Oklahoma City, a los Pacers no los rescató esta vez el tiro exterior y pasaron a depender de un paso adelante de Haliburton que nunca llegó.

El base luce por ahora un mediocre promedio de 15,5 puntos y 6 asistencias en sus primeras Finales.

Los locales contaban con una cómoda ventaja de 17 puntos (111-94) cuando Carlisle tiró la toalla retirando a sus titulares a cuatro minutos del final.

"Así es entrenar en la NBA, a veces tienes que tomar decisiones difíciles. Esa fue una fácil", dijo el técnico sobre su renuncia a intentar un nuevo milagro.

Los Thunder, que ya se recuperaron de una derrota inicial ante los Denver Nuggets, tratarán de sumar al menos un triunfo en los siguientes duelos en Indianápolis el miércoles y viernes.

 

AFP.


Carlos Alcaraz, ¿quién se puede resistir al chico de oro del tenis mundial?

Magia con la raqueta, buen rollo con los rivales, sonrisa eterna y ganas de disfrutar de la vida ¿Quién se puede resistir a Carlos Alcaraz? El chico de oro del tenis mundial, cinco Grand Slams en su palmarés desde este domingo, regala a su deporte una imagen idílica.

"Hay que lograr que siga con los pies en el suelo", decía Carlos Alcaraz padre a su entrenador Juan Carlos Ferrero cuando su hijo ganó el US Open en 2022, el primero de sus cinco 'grandes', con 19 años, convirtiéndose en el número 1 más joven de la historia.

Por el momento el plan está saliendo a la perfección. En 2025 es una superestrella que no ha abandonado el aire de chico familiar con ganas de pasárselo bien.

"Es un chaval muy sencillo, humilde. Hay que trabajar para que siga siéndolo porque estos cambios tan radicales nunca son fáciles. Pero yo pasé por ahí y le puedo aconsejar", dijo tras aquel US Open iniciático un Ferrero que fue campeón de Roland Garros en 2003 y número uno mundial.

- Niño prodigio -

El exjugador español ha sido el gran artesano de la carrera de Alcaraz, que empuñó por primera vez la raqueta en la Real Sociedad Club de Campo de El Palmar (Murcia, sureste de España) donde nació en mayo de 2003.

Desde los 4 años se le podía ver en las pistas del complejo con una raqueta casi más grande que él. Pronto empezó a despuntar.

Con 13 años brillaba ya en los circuitos nacionales pero su gran salto, la decisión que lo cambió todo, fue cuando en 2019 ingresó en la Ferrero Tennis Academy, una escuela de tenis en Villena (Alicante), a 115 kilómetros de la casa familiar.

"Cuando llegó a la academia tenía 15 años, estaba delgado como un espagueti. Nos dimos cuenta de que tenía brazos muy rápidos, piernas muy rápidas, pero no tenía músculos, ni en la espalda ni en las piernas. Pero obviamente, notamos algo especial en él", explicó Ferrero.

Los éxitos fueron fulgurantes. En 2021 llegó ya su primer título ATP, en Umag (Croacia) con 18 años, y ahí dio inicio a su amplia cosecha de trofeos. Solo le falta el Abierto de Australia para completar su colección del Grand Slam.

Con el estrellato llegaron también las campañas de marcas de lujo como Louis Vuitton o Rolex, pero igualmente otra que le hizo especialmente ilusión: fue elegido para promocionar el turismo de su región, Murcia, donde mantiene su refugio en la casa familiar en la que creció.

- ¿Un heredero en casa? -

A imagen de la leyenda Rafa Nadal, su gran referente, Alcaraz se protege con un clan inamovible desde su irrupción en el circuito, del que forma parte su hermano mayor Álvaro, 'sparring' e inseparable compañero en los viajes.

Alcaraz, al que su padre inició en el tenis, es el segundo de cuatro hermanos. El pequeño Jaime ha heredado el talento con la raqueta de Carlos y con apenas 14 años es una de las grandes promesas del panorama español.

También como Rafa, el número dos mundial es un hincha declarado del Real Madrid. Y como su ídolo, ha ganado su quinto Grand Slam exactamente a la misma edad que tenía Nadal.

Relajado y tranquilo, presume también de tener unos gustos "normales", como los que "puede tener cualquier chico" de su edad.

- 'A mi manera' -

Sin embargo, mucha polvareda levantó un reciente documental sobre el jugador. 'A mi manera' intenta explicar la búsqueda del equilibrio entre una carrera estelar y las ganas de un veinteañero de disfrutar los placeres de la vida.

¿Se puede ser el mejor sin una dedicación 'monacal' al tenis? El debate se coló en el circuito y acumuló opiniones favorables y desfavorables casi a partes iguales...

Por el momento, a 'Carlitos' o 'Charlie', como le gusta que le llamen, no le va mal a su manera: este domingo se convirtió en el segundo jugador en la era profesional en ganar sus cinco primeras finales del Grand Slam tras un tal Roger Federer...


Alcaraz retiene la corona en Roland Garros en una final épica ante Sinner

En una final legendaria, directa a la historia del tenis, en la que levantó tres bolas de partido y remontó dos sets, Carlos Alcaraz (2º ATP) retuvo el título en Roland Garros ante Jannik Sinner (1º); 4-6, 6-7 (4/7), 6-4, 7-6 (7/3) y 7-6 (10/2) en cinco horas y 29 minutos.

Dos semanas después del inmenso homenaje a Rafael Nadal que finalizó con el descubrimiento en la tierra batida de una placa que recuerda sus 14 coronas en París, Alcaraz y Sinner le rindieron honores con una de las mejores finales de la historia. Y la más larga en Roland Garros en la era profesional -desde 1968-.

El primer duelo en una final de Grand Slam de los dos jugadores llamados a reinar se hizo esperar. ¡Pero vaya si mereció la pena! Un regalo al planeta tenis en su 12º partido, con ocho victorias ahora para el español, que ha ganado los cinco últimos. Y sin duda el más importante.

- Cinco de cinco, como Federer -
Alcaraz, de 22 años, retiene el título en Roland Garros y alcanza los cinco Grand Slams en cinco finales disputadas, mientras que Sinner, de 23, pierde la primera tras haber ganado sus tres anteriores -Australia 2024 y 2025, US Open 2024-.

De hecho el español es el segundo jugador que gana sus cinco primeras finales en los 'grandes' tras un tal Roger Federer.

Sin el mito suizo ni Nadal y con Novak Djokovic dando pistas sobre una no muy lejana retirada -digna derrota ante Sinner en semifinales-, del 'Big Three' se pasará sin ningún trauma al 'Big Two': el español y el italiano, que se han repartido a partes iguales los seis últimos Grand Slams, han llegado para quedarse mucho tiempo.

La final tuvo un antes y un después con las tres bolas de campeonato que salvó Alcaraz cuando perdía 5-4 y 0-40 en la cuarta manga.

Hasta entonces su partido había sido una lucha por sobrevivir contra una computadora de jugar a tenis, un'pinball' definitivo e infranqueable.

Durante dos sets Sinner había impuesto su implacable receta: consistencia a la máxima potencia para desarbolar a un Alcaraz incapaz de mantener el tipo en los peloteos ni de encontrar alternativas.

Para más inri, incómodo durante el primer set, se vio obligado a sentarse para que el médico le tratara el ojo derecho porque le había entrado polvo.

"¡Carlos, Carlos!", gritaban los 15.000 espectadores que llenaban la Chatrier, expectantes por asistir a una batalla memorable que finalmente podrán contar a sus nietos.

- Un milagro en tres bolas -
Con dos sets a remontar, lo que nunca había conseguido en su carrera, Alcaraz necesitaba una heroicidad. Fue recuperando el color y ganó un tercer set relativamente cómodo, el primero que se dejaba Sinner en su impecable trayecto hasta la final.

En la cuarta manga llegó el milagro. Tres bolas de campeonato salvadas y el prodigio español resucitado ante un Sinner que había empezado a dar alguna señal de que también era humano.

Con la noche cayendo en París, el quinto set fue un regalo para la Chatrier. Ambos jugadores ofrecieron una exhibición con cinco horas de tenis en las piernas decididas en un 'super tie-break', el primero del torneo.

Merecían el torneo los dos. Pero Alcaraz, el chico que juega a tenis para pasárselo bien, impuso su ley en una Chatrier a punto de explotar. Se tiró al suelo y Sinner acudió a abrazarlo. Abran paso a la nueva era.

Ironías del destino, firma su quinto Grand Slam con 22 años, tres meses y un día, exactamente la misma edad que tenía Nadal cuando alcanzó esta cifra.

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