Fútbol Internacional

“Cualquier cosa que se hubiera decidido iba a ser criticada”

Alejandro Domínguez, titular de la Conmebol. Foto: Carlos Juri | 2 Dic 18:49
Alejandro Domínguez, titular de la Conmebol. Foto: Carlos Juri
Fútbol Internacional

“Cualquier cosa que se hubiera decidido iba a ser criticada”

2 Dic 18:49

POR MARYCRUZ NAJLE

FOTOS: CARLOS JURI

El presidente de Conmebol, está bajo el fuego de las críticas por la decisión de que la final de la Copa Libertadores de América se juegue el próximo domingo en Madrid. Sin embargo, asegura que su cargo lo obliga a tomar decisiones y que su elección fue meditada. Habla de la violencia en el fútbol y de las críticas a la dirigencia. Cuando le decimos que parece que está nadando en un estanque con tiburones, responde que no le preocupa porque “no tiene miedo a los tiburones”.

Hace pocas horas que regresó de Buenos Aires en donde estuvo participando como invitado en actos del G20. Antes de empezar la nota comentamos sobre lo extraordinario del espectáculo que se ofreció en el Teatro Colón de Buenos Aires, del que participó en la noche del viernes y que compartió con quienes son considerados los hombres y mujeres “más poderosos del mundo”.

No parece muy cansado, aunque en los últimos días ha vivido jornadas maratónicas de reuniones, encuentros, llamadas y, sobre todo, tuvo que asumir una decisión difícil que lo puso en medio de un huracán de críticas de todo tenor e intensidad. Como presidente de la Conmebol, Alejando Domínguez Wilson-Smith tuvo que decidir dónde y cuándo se jugaría la final de la Copa Libertadores de América más “caliente” de los últimos tiempos: la Boca-River (o River-Boca), cuyo partido de vuelta no pudo ser a causa de una vergonzosa situación de violencia en cercanías del Monumental.

Foto: Carlos Juri.

-El anuncio de que la final de la Libertadores se jugaba el 9 de diciembre en el Santiago Bernabéu de Madrid levantó un vendaval de críticas, ¿cómo llegó a tomar esa decisión?

-Primero que nada, hay que decir que cualquier cosa que se hubiera decidido iba a ser criticada. Y un presidente tiene que estar asumiendo que recibirá críticas por las decisiones que toma. Un presidente está en un cargo para tomar decisiones. Y, en función de las decisiones que he tomado, previo análisis, la ciudad de Madrid conjuga muchos de los elementos que uno busca para este caso, lo que exige el reglamento. Por ejemplo, la neutralidad. Además, siendo un país –España– fuera de Sudamérica, es al mismo tiempo el país en donde más argentinos viven fuera de la Argentina. También tiene el aeropuerto con mayor conectividad con Latinoamérica en el mundo y, además, Madrid es la décima ciudad más segura del mundo. También tengo que mencionar especialmente la buena relación con la Confederación Española. Previa consulta con ellos, nos pareció que el lugar adecuado para disputar la final era Madrid. Por todo eso, y la costumbre que hay de fútbol, la imagen que hay que tener. Y el Bernabéu, por la amistad que tengo con Florentino (Pérez), es el mejor lugar, por el confort que ofrece…

EN EL BERNABÉU

-En los medios dijo que en su decisión fue clave Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid. ¿Fue un consejero al que acudió?

-A Florentino lo tengo desde hace mucho como amigo, no como consejero. En esta ocasión me tocó llamarlo porque la idea fue mía y quería escuchar la opinión de alguien con su experiencia, además sabía que su consejo iba a ser también neutral. Lo llamo y, en una conversación de amigos, le pregunto si él creía que esto era factible o era una locura mía. Entonces, lo primero que hizo fue reírse y después me dijo “dame dos minutos y te llamo”. A los dos minutos, me llama y me dice que la idea le parecía brillante y además “quiero que sepas que el estadio Santiago Bernabéu está a disposición y sin ningún tipo de intención comercial de nuestra parte”. Y aclaro que para la Conmebol tampoco hay ningún tipo de beneficio comercial con este partido, por el contrario. Todo lo que se recaude, después de deducidos los costos del dinero al club River Plate, lo que quede de ese remanente va a ir a un fondo fiduciario, controlado por alguna empresa auditora, que será destinado un plan para combatir la violencia en el fútbol sudamericano.

Foto: Carlos Juri.

-Las críticas sobre lo resuelto por la Conmebol sobre los dos equipos, desde diferentes ángulos, pero igualmente duras, no son pocas…

-Son temas diferentes. Lo de Boca no es una decisión mía, sino de la comisión disciplinaria y lo de River también es una responsabilidad, primero de River y después de la comisión disciplinaria. Porque lo que pasó en el estadio, durante la expectativa o previa y después, es una responsabilidad de la casa, del local. Y esto no es nuevo, esto pasó el año pasado en Río de Janeiro, en el Maracaná, con Flamengo. Por eso hay que aprender de la historia, no es este un hecho único. Es sabido que si ocurren cosas como los del año pasado en el Maracaná y este año en el Monumental hay consecuencias para el club, ni siquiera de la comisión disciplinaria, que solo tiene que aplicar las normas vigentes. Por ese lado, yo no tengo ninguna responsabilidad.

-Y hasta la historia relacionada al nombre de la Copa es parte de las críticas. ¿Se dedica a los Libertadores de América de la corona española y se juega en Madrid?

-Estamos viviendo hoy en un mundo globalizado. Los mejores jugadores y técnicos de América están jugando y dirigiendo a clubes españoles y no lo hacen en carácter de “colonizados”. Ciudades de países de todo el mundo, de Asia, de Medio Oriente, de Europa y Estados Unidos, en donde no llegamos a un acuerdo con la UE Soccer pidieron ser sedes. De hecho, Madrid no pidió, sino nosotros pedimos. No veo que nadie les culpe a nuestros jugadores o técnicos de ser traidores porque juegan en los mejores equipos del mundo. En este caso, más aún, creo que podemos interpretarlo como un éxito. Es una discusión folclórica que no pasa de ahí.

-Un River-Boca o un Boca-River es un clásico muy especial para los argentinos, a quienes les duele que se juegue tan lejos.

-Pero hay 350 mil argentinos viviendo en España que también merecen ver ese partido, más que en otros países. Y no solo de ambos equipos…

CHANTAJE Y COMPLICIDAD

-¿Cree que la violencia en el fútbol está relacionada a los clubes y su manejo o es solo el reflejo de sociedades cada vez más violentas?

-Probablemente la sociedad esté más violenta, por distintas frustraciones, pero se expresa, se ven más explícitamente en el fútbol. Creo que hay una larguísima historia que tiene que ver con todo lo que pasó en el fútbol, donde evidentemente el liderazgo fue cediendo por complicidad. Entonces, como la presión venía de abajo para arriba, la gente que estaba arriba comenzó a ceder, conforme necesitaba seguir sostenida en su cargo. Y eso llegó a un punto de connivencia, de relacionamiento, de chantaje, donde hay complicidad de la dirigencia. En eso hay que trabajar. Y no es que todos los dirigentes son culpables, sino que están “presos” en un sistema que hay que romper. A veces llega un dirigente nuevo y se encuentra con un esquema armado en base a esa larga historia de complicidad. Hay que asumir la decisión política de combatir seriamente este flagelo.

Foto: Carlos Juri.

-Hay necesidad de recuperar el sentido real del fútbol.

-El fútbol es un deporte, un espectáculo, no es violento para nada; tiene reglas muy claras. Es indudablemente el rey de los deportes. Y tenemos que ser capaces de demostrar que el fútbol es sinónimo de vida, de caballerosidad, de lealtad, respeto, esfuerzo. Resaltar los valores humanos más importantes, para que la gente aprenda. Los jugadores de fútbol son seres humanos. Nadie gana un partido tirando piedras, sino alentando a su equipo cuando juega bien y hace goles.

-Al igual que la política, el fútbol al más alto nivel ha sufrido grandes sacudones, como el FIFAgate, que marcan un quiebre…

-Creo que esta es una excelente oportunidad para reflexionar sobre lo que hacemos y aplicar las acciones que correspondan para lograr eso. Es importante que aprendamos que hay situaciones extremas, como estas de ahora, que requieren soluciones extremas.

-Una de las voces más críticas hacia usted y la Conmebol es en estos días la de Diego Maradona. ¿Qué responde usted?

-¡Diego es el mejor jugador del mundo! Está muy bien que la gente opine. No podemos estar siempre de acuerdo. Como dije antes, creo que los presidentes estamos para tomar decisiones e insisto en que por cualquier decisión que hubiera tomado iba a ser criticado. Probablemente haya personas que piensen igual que Diego, y eso es así y lo respeto, como respeto a todos los que no piensan como yo.

-¿Realmente está tan tranquilo entre tanto conflicto como si nadara plácidamente en un estanque lleno de tiburones?

-¡Porque no le tengo miedo a los tiburones! Estoy en el lugar que me gusta, soy feliz con lo que hago y porque soy un hombre de fútbol y sé que situaciones como estas se pueden dar y sé muy bien lo que tengo que hacer…

-¿Qué importancia tienen los jugadores como Santa Cruz, Haedo y otros como ejemplo para los jóvenes?

-Muchísima. Además de los que nombraste, hay otros, como Pablo da Silva, Justo Villar, etcétera. Todos ellos, como otros, además de la calidad de jugadores, son excelentes seres humanos. Eso es lo que hay que rescatar para que los más jóvenes que quieran dedicarse al deporte vean que siendo responsables, serios y cuidadosos de su imagen, también triunfan y, además, tienen carreras más largas y felices.

Foto: Carlos Juri.

-La semana pasada se vivió una jornada sin violencia en el estadio con la final del campeonato que esta vez ganó Olimpia.

-Sí. Fue una fiesta, desde la organización hasta el comportamiento. Allí estaban los jugadores, los dirigentes y el público con sus hijos, familias, madres, todos disfrutando de una fiesta; sin miedo. Eso es el fútbol, una fiesta, no un drama.

FRUSTRACIÓN Y DESPUÉS

-Los argentinos dicen en los medios sentir una gran frustración, porque no se ha logrado evitar la violencia que les privará de esa gran final en su país…

-Yo entiendo. Y creo que será una gran oportunidad para reflexionar sobre que eso que pasó no es fútbol. El fútbol se salva solo. Y, si hay que llevar una final a otro continente para que la gente piense en ello y comience a erradicar para siempre a esta gente violenta del mundo del fútbol, habremos entendido que la violencia no forma parte de la cultura del deporte. Y, sobre todo, es un llamado a que se tomen las determinaciones y se corrijan realmente.

-Se teme que los barrabravas de ambos equipos puedan ir a Madrid y causar problemas.

-No creo que sea tan sencillo, ya que la policía y las autoridades de Madrid tienen medidas tomadas de antemano y no deben estar dispuestos a perder su categoría de ciudad segura por unos barrabravas… Además, allá hace frío y no la pasarán bien si caen presos.

-Por último, ¿cómo se imagina o visualiza ese partido del domingo próximo entre Boca y River?

-Espero disfrutarlo como espectador, porque se trata de un hecho muy especial. Primero, porque es la primera vez en 58 años que la final de la Copa Libertadores de América es un Boca-River, River-Boca. Y, en segundo lugar, porque será la última final, con partidos de ida y vuelta. El año que viene habrá un solo partido final que se jugará en Santiago de Chile. Se calcula que unas 350 millones de personas verán el partido en todo el mundo. Ojalá sea una gran fiesta.

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